Decidí hacerme la cocina. Piqué los azulejos viejos, puse los nuevos. Me animé con el suelo: compré baldosas de rezago y... ¡divino!
Pero al día siguiente, me empezaron a doler los brazos y por el sobreesfuerzo me tuve que operar de los tendones de los hombros.
¡Nunca más! Y encima se me quebraron unas cuantas baldosas por falta de cemento.
Bea Marín, de Barcelona
¿Quién no intentó alguna vez hacer un arreglo casero en su casa, y terminó rompiendo más de lo que arregló?
¿Quién no se creyó alguna vez albañil, constructor, electricista, plomero, y terminó en catástrofe?
Mirá y compartí comentarios de personas que, como vos, se animaron a hacer reformas por su cuenta, con resultados ¡a veces desastrosos!
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martes, 5 de mayo de 2009
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